¿HABRÁ SUFICIENTE DINERO DE AQUÍ A UNOS POCOS AÑOS?

Cada vez es más evidente que las pensiones públicas actuales no van a poder soportar el ritmo de pago al que están sometidas. El mantenimiento del sistema público de pensiones empieza a hacerse insostenible según diferentes expertos, instituciones y organismos públicos. Su decrecimiento parece un evento inevitable, por lo que su cuantía puede que se vea mermada, reducida, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los presentes y futuros pensionistas en el futuro cercano[1].

Para el año 2018 no habrá suficiente dinero

Al día de hoy, el pago de las pensiones se lleva, aproximadamente, cerca de 40 euros de cada 100 de los Presupuestos Generales del Estado para el presente año, con un crecimiento aproximado anual de, aproximadamente, un 3%, lo que supone un gasto considerable de las arcas públicas.

El sistema español de pensiones depende de la ratio entre beneficiarios y contribuyentes al Sistema de la Seguridad Social, una ratio que en estos años de crisis se está viendo severamente afectada, poniendo en serio riesgo el propio Estado del Bienestar. Pero es que, además, si atendemos a criterios meramente demográficos, se podría afirmar que cuando la generación denominada“baby boom”[2] alcance la edad de jubilación, el desequilibrio podría hacerse insostenible, ya que el número de pensionistas podría llegar a dispararse hasta los 16 millones (frente a los, aproximadamente, 8,5 millones actuales). 

A lo anterior hay que añadir un problema de reciente aparición, y es que los jubilados se van retirando con pensiones medias más altas, mientras que los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo lo hacen con sueldos cada vez más bajos y, por tanto, cotizan menos a la Seguridad Social.

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Algunos estudios serios[3] han llegado a la conclusión de que las pensiones dentro de unos años se verían reducidas de manera importante si se tiene en cuenta el incremento de la productividad estimado para los siguientes años, y siempre que de por medio no ocurran eventos que trastoquen el sistema por completo (guerras, revoluciones, desastres naturales a gran escala, etc). El caso es que la productividad (el empleo, al fin y al cabo) tendría que crecer a un ritmo que hoy en día es completamente impensable, ya que de lo contrario no se podría llegar a desactivar la bomba demográfica del “baby boom” que se aproxima.

Los expertos consideran que el sistema es insostenible.

La situación de las pensiones españolas es, sin duda, preocupante. Si echamos un vistazo al corto y medio plazo parece que no hay forma de evitar la cantidad de reformas que se llevarán a cabo en breve, cuestión que, por otra parte, es totalmente injusta y desequilibrada. Así, algunos economistas como José María Gay de Liébana, Santiago Niño-Becerra y Carlos Rodríguez Braun, afirmaron que es necesario tomar medidas drásticas ante la situación presente y futura de la economía. La OCDE también avisó de que el futuro de las pensiones en España es muy negativo.

Tanto es así que se estima que, para el año 2018, no habrá suficiente dinero en el Fondo de Reserva de la Seguridad Social para asumir el ingente pago de las prestaciones, una realidad de la que muchos no prefieren hablar, y mucho menos mirar a lugares como Grecia, en donde las pensiones han sufrido recortes de hasta un 40%, una barbaridad. 

Muchos factores intervienen en ese sentido. Así, la combinación de una profunda depresión demográfica y la actual crisis económica impiden la sostenibilidad financiera del sistema. La baja natalidad, la ausencia de relevo generacional, el aumento de la esperanza de vida, el progresivo envejecimiento de la población, así como la caída de afiliados y el aumento del paro hacen “inevitable afrontar una reforma en profundidad del sistema actual de pensiones”, tal y como admite el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) en un reciente informe.

¿ESTÁN CONDENADOS A LA POBREZA LOS JUBILADOS FUTUROS?

Como se ha puesto de manifiesto en algunos medios, a los partidos políticos les gusta afirmar que el sistema público de pensiones está garantizado, cuando la realidad es mucho más triste, ya que la sostenibilidad financiera de dicho sistema implicaría, a medio plazo, llevar a la miseria a millones de jubilados. [4]

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Las reformas llevadas a cabo son, claramente, insuficientes y perjudiciales para los futuros jubilados, que tienen que soportar modificaciones al alza de la edad de jubilación.

CONCLUSIÓN

Lo que sí es seguro es que, en breve, parece que tendremos que enfrentar una situación de inestabilidad muy dura en nuestro país como consecuencia de esta situación. Si a la ya alarmante situación del paro, la cantidad de gastos y subvenciones que se destinan a otros fines de dudosa utilidad, le sumamos la ya inevitable crisis en el sistema de pensiones, el panorama se presenta verdaderamente desolador a partir del año 2017, en donde, seguramente, empezaremos a probar la hiel o las aguas amargas de tanto despilfarro y corrupción a que se ha visto sometido el país desde la instauración de la Democracia allá en los años setenta.

En definitiva, estamos a las puertas de grandes cambios en el sistema de pensiones español, nada beneficiosos y sí muy desagradables para la persona de a pie, que se encontrará con que las arcas del Estado no tienen suficiente dinero para mantener un Estado del Bienestar que en años anteriores había marcado hitos positivos de buena salud y prosperidad. Si no se soluciona la cuestión adecuadamente, vienen las “vacas flacas”, pero flacas de verdad, como las que nuestros abuelos contaban en alguna ocasión del pasado de sus vidas.


 

[1] Según las previsiones publicadas, se prevé que las pensiones irán cayendo hasta los 1.000 euros dentro de, aproximadamente 20 años, o incluso menos. En 2050, por ejemplo, en el mejor de los escenarios, la pensión media anual sería 18.695 euros, 1.335 euros al mes si todavía siguieran existiendo las 14 pagas. Esos importes serían los mismos para todos.

[2]  La nacida entre finales de los años 50 y mediados de los años 70, aproximadamente. 

[3] J. IGNACIO CONDE-RUIZ y JAVIER ALONSO MESEGUER, 2004, “El futuro de las pensiones en España: perspectivas y elecciones”; ICE, núm. 815 (mayo-junio 2004)

[4] Mantener el sistema público de reparto condenará a millones de futuros jubilados a cobrar pensiones muy bajas. En concreto, según dicho estudio, la aplicación de la reforma de 2011 junto a la introducción del “factor de sostenibilidad” supondrá reducir entre el 37% y el 60% el importe de las prestaciones en comparación con las actuales. Esto significa que, una vez que estos cambios entren plenamente en vigor, los futuros jubilados cobrarán entre 615 y 390 euros al mes de media (a precios constantes) frente a los 976 euros de hoy. Así pues, su capacidad adquisitiva real se verá reducida casi a la mitad entre 2012 y 2050.