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Health and Medicine | Science & Technology

El microchip subcutáneo ¡No gracias!

Las utilidades de esta tecnología son muy variadas, pero todas se centran en el mismo patrón: el control del ser humano

En el año 2015 nos encontramos con la impactante noticia de que una compañía tecnológica de Suecia decidió implantar microchips subcutáneos (del tamaño de un grano de arroz) a sus trabajadores, con el objeto de probar esta tecnología de control humano y así deshacerse de las tarjetas de identificación de sus sistemas. El objetivo de esta medida era implementar un mayor control sobre sus trabajadores; y para conseguir la aceptación de todos ellos también se habilitó esta tecnología para utilizarla con otros servicios y/o actividades como el servicio de fotocopias, para abrir puertas de acceso, pagar un café, etc. Lo único que se necesita es llevar el chip bajo la piel de la mano y pasarlo por el scanner de lectura correspondiente.

Curioso ¿verdad? Sin embargo, hay que ser objetivos, se trata de un sistema de control de las personas y de sus actividades que cada vez más se va desarrollando e implementando en diferentes países de nuestro entorno de forma que acabe convirtiéndose en algo normal y cotidiano.

Una de las bazas a favor de la aceptación de esta tecnología se encuentra en las generaciones más jóvenes, mucho más adaptadas y abiertas a los cambios tecnológicos y digitales. Por ejemplo, en los parques de atracciones norteamericanos se están implementando todo tipo de mecanismos de control, como por ejemplo los escáneres biométricos mediante huella dactilar. Los últimos atentados ocurridos en ese país están aumentando la preocupación por la seguridad, cuestión que favorece enormemente la implementación de estas nuevas medidas de “precaución”.

Las utilidades de esta tecnología son muy variadas, pero todas se centran en el mismo patrón: el control del ser humano y la obtención de información privada. Con un microchip bajo la piel, un ser humano puede ser geolocalizado en cualquier momento, además de que, entre otras cosas, puede ser objeto de las más variadas prácticas de espionaje policial, gubernamental y del cualquier otro tipo que implique el uso de esta tecnología. Es un Matrix toda regla, el Gran Hermano de la era digital, una red en la que es muy fácil entrar y de la que es muy difícil, por no decir casi imposible, salir.

A continuación se hará mención, brevemente, de cómo esta tecnología se está implantando en la vida cotidiana de las personas, de forma que, en poco tiempo, se hará prácticamente imprescindible y, por lo tanto, obligatoria:

SISTEMA DE CONTROL DE PACIENTES SANITARIOS

En Estados Unidos hubo polémica al respecto hace pocos años en relación con una de las primeras versiones legislativas del ObamaCare. Se propuso la aprobación de la H.R. 3200 – America´s Affordable Health Choices Act of 2009, que preveía en su Sección 2561 – National Medical Device Registry,  la utilización de dispositivos denominados Chass II devices, similares a los chips RFID (Radio Frequency Identification) que se implantan bajo la piel, con el objeto de la recopilación de datos relativos a los fármacos y la utilización de medicamentos.  

Si bien es cierto que esa propuesta legislativa no prosperó finalmente, la sociedad americana se alarmó enseguida con la sola posibilidad de que esa tecnología pudiera ser utilizada con fines médicos. Sin embargo, esa legislación si estableció un primer marco legal en relación con la utilización de mircrochips subcutáneos en seres humanos con fines médicos, que podría servir de base en futuras legislaciones o regulaciones.

Para comprobar que no nos encontramos ante una mera quimera, te recomiendo que le eches un breve vistazo a este anuncio comercial publicado en las televisiones de Estado Unidos sobre la utilización del RFID Microchip con fines médicos:

Interesa detenernos en esa ley que ha sido promocionada y apoyada por Obama en Estados Unidos, porque lo que allí ocurra será después exportado a todo el mundo, como ha ocurrido con otro tipo de hitos tecnológicos. Si en el futuro se legislara esta tecnología para fines médicos, se regularían también una serie de obligaciones, como la utilización del microchip para disfrutar de los servicios salud, y que contendrá toda la información relativa al paciente (fecha de nacimiento, tipo de sangre, enfermedades que padece, estado civil, domicilio, cuentas bancarias…).

Se intuye, por el desarrollo tecnológico de los últimos años, que el microchip subcutáneo para humanos es una realidad y que, más pronto que tarde, acabará por implantarse a nivel global.

Si en los próximos años se promueven medidas legislativas como las mencionadas, con el tiempo ocurrirá que para que un ciudadano pueda ser atendido en un hospital, deberá portar el chip debidamente implantado, a través del cual se identificará por su número de seguridad social u otro análogo, posibilitando también el acceso inmediato al expediente médico del paciente.

La implementación de esta tecnología permitirá a los gobiernos y diferentes corporaciones privadas realizar un mayor y más efectivo control sobre los seres humanos y sus actividades.

Este nuevo dispositivo de identificación subcutánea permitiría controlar con mucha más eficiencia y rapidez a las personas, su salud y sobre todo, el acceso a los sistemas de salud.

En Indonesia se propuso implantar estos chips a todos los enfermos del sida

Otros países están impulsando iniciativas similares. Así, el Gobierno de Indonesia propuso implantar uno de estos chips en el antebrazo de los enfermos de sida, para que cualquier persona que fuera a tener relaciones sexuales con alguien pudiera pasarle un pequeño lector y saber si esa persona estaba infectada o no.

Esta tecnología ya se viene utilizando en Estados Unidos y en otros países “amigos” de diferentes formas que, a buen seguro, alguno habrá oído hablar en alguna ocasión.

SISTEMA DE CONTROL EN LOS COLEGIOS

En algunos colegios de América del Sur se promovieron iniciativas por las cuales los estudiantes podían llevar un chip implantado en el uniforme para tener un mayor control de sus movimientos.

SISTEMA DE CONTROL DE TRABAJADORES

El control de la mano de obra, de los empleados, también se encuentra en el punto de mira de esta tecnología, y ya se están dando pasos en esa dirección, incluso en España.

Por ejemplo, en el año 2006 la empresa de videovigilancia Citywatcher.com de Cincinati (Ohio), ya empezó a utilizar los chips para controlar a sus empleados.

En Europa, en el año 2017, una empresa belga implanta chips a sus trabajadores para controlar el acceso de sus trabajadores a sus instalaciones o a los ordenadores de la empresa.

Michale Shane / The Verge

Y en España ya se están dando pasos en esa dirección. Aunque no quiera reconocerse a nivel público, la tendencia que marca la legislación de la Unión Europea va en ese sentido, en acostumbrar a los ciudadanos europeos a un control estricto de sus actividades dentro de su entorno de trabajo, control que solo puede llevarse a cabo con herramientas tecnológicas. En concreto, el Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, obliga a las empresas a realizar un registro diario del horario de sus trabajadores, que deberá incluir el inicio y finalización de la jornada, sin perjuicio de la flexibilidad horaria.

Más adelante se promoverá abiertamente la implantación del microchip subcutáneo para controlar las actividades de los trabajadores en su entorno laboral. ¿No te lo crees? espera unos años y lo veremos sin falta. En un mundo altamente globalizado el microchip es necesario para la implantación de la revolución digital (en el que, entre otras cosas, no existirá en dinero en efectivo) y el control social de los ciudadanos, y acabarán por imponerlo a la población mundial, la duda es saber como lo harán. No nos olvidemos que, en España, esta tecnología inalámbrica ya la llevamos incorporada en los smartphones y en los nuevos DNI 3.0.

SISTEMA DE CONTROL DE PAGOS

Un caso sorprendente, que causó cierto desconcierto social, se ha podido encontrar en una discoteca catalana que, según algunos medios, celebró su séptimo aniversario con la presentación de un sistema de identificación implantado bajo la piel a través del cual se podría evitar presentar el DNI o la tarjeta de crédito a la hora de acceder al local.

En el año 2018, la BBC publicó un artículo en el que explicaba como funcionan los microchips que se implantan bajo la piel y permiten pagar sin efectivo ni tarjeta. La prensa internacional está poniendo de moda estos dispositivos y, con ello, sacan a la luz diferentes iniciativas al respecto, promoviendo los pros pero ocultando los aspectos negativos.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Los usos de esta tecnología son muchos, pero al final todo deriva en un mayor control de los movimientos de los ciudadanos, y de la pérdida total de la intimidad y la privacidad que, en mi opinión, cercena el bien más preciado que tiene cada ser humano al nacer, después de la vida: su libertad.

El caso de Chris Dandy, denominado como el hombre más conectado del mundo llama mucho la atención, ya que ha decidido incluso trasplantarse tecnología en su propio cuerpo. Y el caso de Lepth, una hacker británica es, francamente, desolador, ya que se ha autoimplantado unos 50 chips y varios imanes con el solo propósito de que su cuerpo fuera mejor…  Solo ver las imágenes provoca escalofríos… y la “felicidad” de sus rostros es inexistente, tal y como se puede comprobar de las imágenes publicadas. ¡No, gracias! Los experimentos mejor con gaseosa.

De seguir por este camino, se corre el riesgo de desnaturalizar y deshumanizar a las personas. Lo preocupante es que parece evidente que se justificará el avance y la implantación de estas tecnologías de control masivo mediante excusas de aceptación general: el control de la enfermedad, niños enfermos, la seguridad, la lucha contra la delincuencia, los ancianos, etc.

Como parece que se trata de un objetivo a corto-medio plazo, cada vez más seremos testigos de una innumerable cantidad de avances tecnológicos que nos facilitarán la vida, ofertándolo como algo indispensable, bueno y avanzado.

Es cierto que, al día de hoy, existe un claro rechazo a incorporar la tecnología en el interior de nuestros cuerpos, pero si se dan las circunstancias adecuadas (una gran crisis mundial, guerras, etc.) que promuevan y favorezcan la implantación de estas tecnologías, el campo se abrirá hacia un terreno verdaderamente desconocido y nada alentador: el control del ser humano y la mutilación de su libertad.